Testimonio de Luis

Buenos días a todos, y en especial al Equipo de Radio María que tanto me acompaña día a día desde que os conozco. Me llamo Luis y estoy a las puertas de cumplir mis 36 años, y os escribo desde un pueblo de Albacete. No sé muy bien ni por dónde ni cómo empezar, pero me siento en la necesidad de contaros cómo conocí Vuestra Radio y lo que ha supuesto para mi el poder escucharos cada rato que tengo libre.

Lo cierto es que no sé bien ni cómo ni por dónde empezar pero allá voy, desde el principio… He sido una persona que he “estado algo alejado de Dios” durante mucho tiempo, aunque siempre sin perderlo de vista; era una sensación que se apoderaba de mi y me hacía pensar que no lo necesitaba, que me llenaba de duda ante su existencia, su omnipotencia y su misericordia. Me negaba a creer en Dios durante mucho tiempo y sobre todo cuando a mi alrededor veía cómo muchas personas lo estaban pasando mal por diversos motivos (enfermedad, crisis económica, angustia, etc.) o cuando veía en los medios de comunicación todo tipo de noticias que hacía mermar mi creencia en nuestro Señor. Había llegado un punto en el que incluso yo mismo intentaba autoconvencerme de que Dios no existía y que no había nada, de lo cual me arrepiento muchísimo a día de hoy.

Durante el último año tuve muchos problemas familiares con mi mujer que hicieron tambalear nuestro matrimonio, y todo debido a mi, por culpa mía de no saber valorar y apreciar a la persona que tengo a mi lado y que tanto se preocupa por mi. Atravesamos muchas dificultades en el plano sentimental y hoy soy consciente de que no supe estar a la altura, de que no soy tan fuerte como creía cayendo en el pecado del que tanto me arrepiento cada segundo de mi vida, porque mi mujer es y siempre será todo en mi vida. Después de un tiempo, sin saber cómo, notaba cómo algo me llenaba por dentro, como si “alguien” se hubiese colocado a mi lado y me acompañase en mi sufrimiento y comprendiera mis pensamientos… no sé bien si por mi sentimiento de culpa era yo mismo quien intentaba crear esa sensación de la que os hablo para darme fuerza y buscar el perdón en algún lado… pero ahora mismo os digo que he necesitado pasar un año como el anterior para  darme cuenta de que Dios no nos abandona, de que Dios siempre está con nosotros, nos cuida, nos vigila y orienta en la vida, dejándonos caer para seguir aprendiendo y confiando en él.

Desde entonces, el sentido de mi vida cambió totalmente. He aprendido a valorar más todo lo que tengo, a mi mujer, a mi familia, a mis amigos, y sobre todo a nuestro Padre Dios, ya que en los momentos difíciles nunca nos abandona, siempre nos escucha, y nos marca el camino a seguir para que nuestra vida adquiera un nuevo sentido, más pleno y próspero, más lleno de amor, de paz y de misericordia.

A raíz de todas estas dificultades que fui teniendo en mi vida durante el último año y con las que tanto daño hice a las personas que más quiero, es como si en mi camino se cruzase nuestro Señor para reconducir mi vida, como si una luz me iluminase para encomendarme a ella ocupando un espacio donde cobijarme, donde desahogarme y poder contarle cómo me sentía, un punto de encuentro en el que pedir perdón y pedir misericordia y compasión ante mis actos, un lugar lleno de paz que me tranquilizaba y me hacía sentir bien. Parecía que todo seguía una misma línea bajo la estela de Dios, y fue ahí cuando circulaba con mi coche, sintonicé Radio María, y sin saber ni cómo ni por qué, empecé a escucharla… me llenaba igualmente de paz y de serenidad, y todas vuestras voces con vuestros relatos, testimonios, oraciones y peticiones, me hacían sentir bien, afortunado de la vida. Desde entonces, me di cuenta de que Dios se había mostrado ante  mi, tal y como os estoy relatando en esta historia, y que en el momento que más lo necesitamos y que más dudas tenemos, ÉL nunca nos abandona, sino que aparece para guiarnos y orientarnos. Así, a partir de este momento, cada día escucho La Radio del Señor, cada segundo que tengo la sintonizo y sigo asiduamente ya que para mi, supuso un signo enviado por Cristo nuestro Señor para que mi vida volviese a la senda marcada por él.

Sé que no he sido digno de Dios, que he pecado tanto en pensamiento, como en palabra y obra, y que no soy merecedor de perdón, ya que con mis actos he hecho sufrir a mucha gente que me quería. Me arrepiento todos y cada uno de mis días y rezo por ello, para intentar calmar mi culpa y mis remordimientos, y no sé si Dios algún día será capaz de perdonarme y darme una nueva oportunidad en esta vida tan llena de trabas y obstáculos.

Quiero también contaros que, desde hace varios meses, mi matrimonio se ha fortalecido y me siento más unido y comprometido con mi esposa que nunca, por la cual voy a dedicarle toda mi vida, para hacerla sentir como la persona más especial que existe sobre la Tierra y que tanto se merece..

Sé que este testimonio no es tampoco merecedor de perder tiempo en él pero necesitaba contarlo para sentirme más libre y cercano a Dios. No sé si Dios algún día podrá perdonarme, pero rezaré para ello todos y cada uno de mis días; no merezco la misericordia de nuestro Señor… Y quiero mostraros mi más sincero arrepentimiento. He tenido que pasar esta situación para darme cuenta de muchas cosas, y sobre todo, una muy importante, que Dios está ahí, ahora y siempre.

Un fuerte abrazo a todos, y sobre todo al Equipo de Radio María… os escucho y escucharé siempre. Y no espero respuesta porque no la merezco, pero quiero agradecer de antemano el poder haber enviado este testimonio aunque no sea merecedor de nada por mis actos.

Luis.

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